Fer Mavec

Hello Wolf!

Emprender es Soledad
julio 6, 2025 | Fer Mavec

La soledad del emprendedor invisible: bienvenidos al club de los que aún no existen

Dicen que emprender es un camino solitario.
Mentira.
Emprender es un pueblo fantasma.
Un desierto donde caminas con la mochila llena de ideas, código, insomnio y Google Docs sin abrir…
…y no hay nadie.

Silencio.

La gente ama las historias de éxito.
La app que “revolucionó todo”. El proyecto que “transformó vidas”.
Pero nadie quiere hablar del proceso anterior: ese purgatorio donde no tienes producto terminado, ni usuarios, ni prensa, ni premios, ni palmaditas.
Solo ganas. Y una sospecha incómoda de que quizá estás haciendo todo mal.

Bienvenidos a la soledad del emprendedor invisible.
Ese que trabaja cada día en una idea que aún no existe.
Ese que construye sin saber si alguien más, algún día, va a darle clic.

No hay likes.
No hay feedback.
Apenas y hay batería.

Y claro, siempre hay alguien que te dice: “Lo importante es creer en ti”.
Hermoso. Gracias, coach emocional.
¿Quieres también pagar el hosting?

Trabajar en algo que nadie conoce todavía es como gritar en una cueva con eco lento.
Las ideas rebotan. Se afinan. Se corrigen.
Pero el silencio sigue.
Y con él, la duda: ¿vale la pena esto que estoy haciendo? ¿O me estoy convirtiendo en un loco que le habla a un algoritmo imaginario?

Spoiler: no lo sabes.
Y eso es lo más jodido.

Porque no tener validación externa cuando estás lanzando algo es como caminar sin sombra.
Estás tú… y nada más.
Ni aplausos.
Ni críticas.
Ni “oye, se ve chido”.

Solo trabajo.
Invisibilidad.
Y un perro que te ve como diciendo: “hermano, mínimo sal a oler pasto”.

Lo curioso es que este silencio también es libertad.
Cuando nadie te ve, nadie te interrumpe.
Nadie te exige métricas, ni roadmaps, ni “pivotar”.
Puedes pensar. Puedes afinar.
Puedes construir algo que tenga sentido antes de que el mundo lo arruine con sus expectativas.

Pero no te confundas: la soledad no es romántica.
No hay velas. No hay paz.
Hay tensión muscular. Hay miedo. Hay días donde hasta la tostadora te juzga.

Y sin embargo, es necesaria.

Porque las ideas verdaderas no nacen en las luces del escenario.
Nacen en la trinchera.
En la noche silenciosa.
En la pantalla que parpadea.
En ese instante ridículo en el que, por quinta vez, piensas que esto no tiene sentido, pero igual sigues escribiendo.

Así se construye. Así se emprende.

Si estás ahí, en esa etapa sin testigos, sin prensa, sin “caso de éxito”, solo con tu proyecto y tu terquedad…
felicidades.No eres nadie.
Y eso, por ahora, es perfecto.

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IA más que magia
julio 5, 2025 | Fer Mavec

IA no es magia, ni sticker kawaii: es tu nueva esclava con doctorado

“Oye chat, ¿Cómo puedo enamorar a… “
Perdón, me distraje viendo cómo la IA te transforma en una mezcla entre guerrero medieval y modelo de shampoo.
Porque sí: para muchos, la inteligencia artificial es eso —una fábrica de selfies con fondo etéreo.
O peor aún, una bola de humo disruptivo para que los emprendedores digan que están “haciendo algo con IA” cuando en realidad están vendiendo Excel con esteroides.

Pero en GlucoMentor, la IA no hace ni arte digital ni pendejadas.
Hace trabajo pesado.
Hace lo que los humanos no pueden, no quieren o simplemente hacen mal porque están tratando de sobrevivir.

¿Y qué hace exactamente?

  • Detecta patrones donde antes solo había caos.
  • Compara comidas, horarios, niveles de glucosa y estados del tiempo para anticipar desastres metabólicos con más elegancia que un nutricionista con jet lag.
  • Reconoce errores del usuario sin gritarle como un médico frustrado, y sugiere ajustes con una lógica más coherente que muchos protocolos institucionales.
  • Y en fases futuras, va a ser capaz de predecir bajones y subidas con una precisión que no da likes, pero sí años de vida.

La IA no reemplaza a nadie. Multiplica capacidades.
Y si se la entrena bien, puede convertirse en un copiloto clínico que no bosteza, no se distrae, y no te responde “es que así es el sistema”.

Claro, hay que domarla. Alimentarla. Ponerle límites.
Porque si la dejas suelta, termina recomendando que te comas un pastel a las 2 a.m. “porque la tristeza es válida”.

GlucoMentor usa IA porque lo necesita.
Porque para acompañar la complejidad diaria de vivir con diabetes, se necesita más que buena voluntad y emojis con caritas felices.
Se necesita una mente fría que entienda variables, sepa cruzarlas, y tenga la decencia de decirte lo que nadie más te dice: «Esto no está funcionando, y aquí tienes por qué.»

Así que no: IA no es magia.
No es conciencia artificial.
No es tu novia pixelada.
Es tu asistente obsesiva-compulsiva con acceso a tus datos y cero paciencia para la paja emocional.

Y usada bien, puede salvarte el día. O al menos evitar que lo arruines tú solo.En GlucoMentor, le estamos dando órdenes.
Y hasta ahora, está obedeciendo.
Ya veremos cuánto tarda en pedir sindicato.

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Tengo Ansiedad
julio 4, 2025 | Fer Mavec

Tingi ansiedid. Y otras formas elegantes de decir que soy una bomba con patas

Tingi ansiedid.
Lo dije como quien llora porque el iPad no carga.
Como quien quiere atención porque su latte está tibio.
Y sin embargo, sí: tengo ansiedad.
Una de verdad. De la que huele a hospital, sabe a hipoglucemia y suena como tu papá llorando en el coche mientras maneja para que no te mueras.

Mi ansiedad no es “porque el capitalismo me agobia”.
Es porque mi cuerpo viene con un historial clínico que haría llorar a House.
Diabetes tipo 1 desde los siete años, ceguera progresiva, una mandíbula de titanio que me hace sonar como villano de anime… y una necesidad casi suicida de cambiar el mundo yo solo, desde un cuarto, con WiFi que se corta cuando más lo necesito.

Pero no, no llores por mí, Argentina.
No soy víctima.
Soy el autor de esta tragicomedia donde todos los chistes son internos… porque, francamente, ya ni puedo verlos bien.

Tengo ansiedad, sí. Pero no porque me “importa la justicia social”.
Yo no me pierdo en debates sobre si Barbie es feminista o si los mapaches también merecen representación en los Oscars.
No tengo tiempo para eso.
Estoy demasiado ocupado intentando no morirme.
Y si me muero, al menos que sea construyendo una app que sirva de algo, no tuiteando sobre “sororidad fiscal”.

Mi perro —Benji— no es un guía.
Es un testigo.
Un bicho fiel que me acompaña como si supiera que su amo está tan averiado que el paseo diario es su única conexión cuerda con el mundo.
Y aún así, me mira como diciendo: “bro, mínimo avísame si vas a llorar en la banqueta para que no me avergüences”.

Pero volvamos a la ansiedad.
Esa compañera de cuarto que nunca paga renta, pero siempre te roba el sueño.
Que no necesita razón para aparecer. Le basta con un “¿y si GlucoMentor fracasa?”, un “¿y si me da otra baja?”, o simplemente recordar que, por más que logre algo, siempre seré “ese que tiene un cuerpo de Frankenstein y una vida de experimento”.

Y sí, me burlo. Porque es eso o gritarle al vacío.
Porque si me tomo en serio todo lo que me pasa, exploto.
Y aún no he encontrado una forma digna de limpiar entrañas de ansiedad en alfombra barata.

¿Quieres saber qué es ansiedad?
Ansiedad es tener que ser tu propio médico, ingeniero, motivador y community manager… todo mientras tu cuerpo se autodestruye con elegancia clínica.
Ansiedad es ver cómo el mundo celebra tonterías mientras tú te esfuerzas por construir algo que tal vez nadie use, pero que para ti significa no rendirte.

Y aún así, aquí estoy.
Escribiendo. Burlándome. Ardiendo.Porque aunque parezca que me odio, en el fondo, lo que estoy haciendo es mostrarme sin filtro para que otros puedan verse sin vergüenza.
Porque si tú también sientes que te estás pudriendo por dentro, pero igual das pelea…
Hola, Mi nombre es Fer Mavec y tingi ansiedid.

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Crear a Ciegas
julio 2, 2025 | Fer Mavec

Crear a Ciegas

Todo esto empezó sin plan de negocios, sin inversión semilla, sin cofounders con camisetas negras y frases tipo “fail fast”.
Empezó en un cuarto. Oscuro. Silencioso.
Con un cuerpo que lleva 31 años lidiando con diabetes tipo 1, ceguera por retinopatía diabética, y una mandíbula reconstruida porque un tumor decidió que comer y hablar ya eran lujos.

No hay storytelling inspirador aquí. Hay necesidad. Cruda, directa, sin ornamentos.
GlucoMentor nació de eso.
No porque “vi una oportunidad en el mercado”. Porque me cansé de ver (antes de quedarme ciego, irónicamente) cómo nadie hacía lo que tenía que hacerse.

GlucoMentor aún no existe. Técnicamente. Está en pruebas, en ajustes, en ese purgatorio al que van las ideas cuando todavía no están listas para el mundo, pero el mundo ya las necesita.
No hay usuarios todavía. Solo testers por invitación.
Personas con diabetes, como yo, que entienden que vivir con esta condición no es un malestar, es una carrera de obstáculos disfrazada de rutina.

GlucoMentor no es una app para ciegos.
Es para personas con diabetes que están hartas de que todo lo que se diseña para “ayudarlos” venga con estrellitas motivacionales, gráficas indescifrables o consejos médicos que suenan más a regaño que a apoyo.

Quiero que esta app diga la verdad.
Que entienda lo que significa amanecer con 250 de glucosa porque cenaste tarde y dormiste mal.
Que no te felicite con emojis si estuviste en rango, sino que te diga: “oye, hoy lo lograste… con todo en contra”.
Quiero que sepa que la diabetes no se vive en los datos, se vive en los días. En el trabajo. En las decisiones pequeñas que nadie ve.

Y por eso, este blog.
No para hablar de métricas. Para hablar de realidad.
De cómo se construye algo así desde la soledad, el cansancio y el cuerpo al límite.
De lo que significa emprender cuando no tienes vista, pero sí claridad brutal sobre lo que está mal.
De lo que se siente dedicarle horas, días y semanas a un proyecto que tal vez muera. Tal vez nadie use. Tal vez no llegue.
O tal vez sí.

Este es mi diario de guerra.
No contra la diabetes —esa ya la peleo desde los siete años.
Sino contra la indiferencia. Contra la pereza de un sistema que se acostumbró al “así es”.
Contra la idea de que todo tiene que ser perfecto antes de empezar. Spoiler: nunca lo es.

GlucoMentor es todo o nada.
Porque yo no tengo más tiempo para esperar que alguien más lo haga.
Y si vas a apostar algo con el cuerpo como campo de batalla… más vale que sea por algo que valga la pena.

Soy Fer Mavec. Estoy ciego. Tengo diabetes. Y estoy construyendo algo que no existe…
…pero que podría —si todo sale bien— cambiar un pedazo del mundo.

Bienvenido al viaje.

Si te interesa saber más sobre GlucoMentor y formar parte de los primeros usuarios de prueba, manda un correo a fer@glucomentor.io

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